viene de la www.perladelacostanorte.com
Por Benjamin Tejada Liriano
Hace un tiempo un amigo me contó que tenía 5 celulares diferentes para que le fuera más fácil manejar la llamadera de las novias. Tras contarme algunas de sus hazañas de los viejos tiempos, me dijo que lo estaba llevando con más calma, y que ahora sólo tenía 3 novias. Emití una sonrisa irónica cuando, quejándose, pronunció que su esposa lo molestaba por celos.
Una vez, una amiga estaba llorando en las escaleras del edificio donde vivo. Al acercarme me contó que había tenido un novio pero este la había dejado por otra persona. Me dijo que la habían llamado para decirle que él embarazó su nueva novia y que, si mal no recuerdo, iban a casarse. Eso le causaba mucho dolor porque obviamente aún sentía algo por él.
Como dije anteriormente, somos torpes, tardamos demasiado en aprender. A veces pienso que se nos sería más fácil si simplemente no necesitáramos de una pareja con la cual estar, compartir y satisfacer las necesidades. Tonto ¿no?
En fin, yo personalmente tengo mi historia, mi propio examen y mi propia prueba fallida. Más arriba preguntaba sobre cómo tratar el dolor del corazón… la verdad es que lo mío lleva esa línea. Un amor viejo, un amor conseguido, dulce, un amor terminado, sufrido, olvidado, un amor ajeno… es la idea. Esa es mi prueba, el escalón que debo subir para llegar al siguiente grado. ¿Qué pruebas me esperan de aquel lado? Bueno, me gusta mirar el futuro con optimismo; sé que Dios está en control y que a pesar de todo lo que pase, tendré mi final feliz. Me aterraría tener que pasar toda la vida tomando exámenes de ese tipo.
Son muchos los versos, poemas, cartas, pinturas y canciones que se le han escrito al amor a lo largo de los siglos, tantas que mil bibliotecas no darían abasto. Los seres humanos somos románticos por naturaleza, pero somos incapaces de resolver la ecuación del amor porque no podemos predecir el futuro; no sabemos los errores que cometeremos para así evitarlos; no sabemos cuando heriremos o nos herirán y no sabemos cuánto hemos de esperar ‘la persona ideal’.
Pero aun así, yo creo que es posible resolverla. Todo es cuestión de afrontar cada situación y cada prueba con responsabilidad, con calma y con fe. Puede que en el futuro me equivoque, puede que tenga una o varias relaciones más, puede que tenga que esperar, pero sé que al final lo que vendrá será mucho mejor porque Dios quiere lo mejor para mí; le he aceptado, soy su hijo y Él me ama.
Esa paz es la fórmula que necesitamos para ser felices y poder vivir una vida plena, fructífera y armoniosa.
Finalmente, ahí les dejo uno de los pasajes más bellos de la Biblia,
Una vez, una amiga estaba llorando en las escaleras del edificio donde vivo. Al acercarme me contó que había tenido un novio pero este la había dejado por otra persona. Me dijo que la habían llamado para decirle que él embarazó su nueva novia y que, si mal no recuerdo, iban a casarse. Eso le causaba mucho dolor porque obviamente aún sentía algo por él.
Como dije anteriormente, somos torpes, tardamos demasiado en aprender. A veces pienso que se nos sería más fácil si simplemente no necesitáramos de una pareja con la cual estar, compartir y satisfacer las necesidades. Tonto ¿no?
En fin, yo personalmente tengo mi historia, mi propio examen y mi propia prueba fallida. Más arriba preguntaba sobre cómo tratar el dolor del corazón… la verdad es que lo mío lleva esa línea. Un amor viejo, un amor conseguido, dulce, un amor terminado, sufrido, olvidado, un amor ajeno… es la idea. Esa es mi prueba, el escalón que debo subir para llegar al siguiente grado. ¿Qué pruebas me esperan de aquel lado? Bueno, me gusta mirar el futuro con optimismo; sé que Dios está en control y que a pesar de todo lo que pase, tendré mi final feliz. Me aterraría tener que pasar toda la vida tomando exámenes de ese tipo.
Son muchos los versos, poemas, cartas, pinturas y canciones que se le han escrito al amor a lo largo de los siglos, tantas que mil bibliotecas no darían abasto. Los seres humanos somos románticos por naturaleza, pero somos incapaces de resolver la ecuación del amor porque no podemos predecir el futuro; no sabemos los errores que cometeremos para así evitarlos; no sabemos cuando heriremos o nos herirán y no sabemos cuánto hemos de esperar ‘la persona ideal’.
Pero aun así, yo creo que es posible resolverla. Todo es cuestión de afrontar cada situación y cada prueba con responsabilidad, con calma y con fe. Puede que en el futuro me equivoque, puede que tenga una o varias relaciones más, puede que tenga que esperar, pero sé que al final lo que vendrá será mucho mejor porque Dios quiere lo mejor para mí; le he aceptado, soy su hijo y Él me ama.
Esa paz es la fórmula que necesitamos para ser felices y poder vivir una vida plena, fructífera y armoniosa.
Finalmente, ahí les dejo uno de los pasajes más bellos de la Biblia,
1 Corintios 13: 1-8. Medítenlo.
‘Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…’
‘Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…’

